Y cuando te das cuenta de que no lo pasas con nadie, que no tienes con quién compartirlo y que ese alguien no te está abrazando te das cuenta de que el invierno duele. Y no solo porque te deja las manos a -29 grados (que también). Te duele porque el frío duele, y no hay mayor dolor que sentir el frío en soledad.
Mi cama se siente sola, y no sé si es porque me echa de menos a mí o es porque te quiere a ti en ella. Creo que le he hablado tanto de ti por las noches que le he pegado ese deseo de tenerte.
Preferiblemente en invierno...así puedes quitarme el frío. Y la ropa. Y el alma. Y también quitarme el dolor.
Joder, el invierno me duele. Y me duele no tenerte aquí conmigo. Y me duele estar escribiendo esta mierda en vez de estar en tus brazos, en tu cama o sentada en tu escritorio distrayéndote para que cambies estudiar esas mierdas por estudiar biología. Mi biología, para ser exactos.
Pero exactamente no sé a qué me refiero con ser exactos. Porque yo soy un puto desastre y tú no me sabes calar, y yo solo doy caladas a los cigarrillos de la mañana y ya ni siquiera sé si el desastre soy yo o lo es este invierno que no estamos pasando juntos.
Fuera llueve aunque aquí dentro no se queda corto. Pero la lluvia de fuera no me hace sangrar y ahora mismo me pregunto si esa maldita lluvia será la que estás disfrutando tú. Sin mí.
Y pasa el tiempo, y yo sigo echándote de menos cuando no debería hacerlo y el invierno me sigue insistiendo en que debo pasarlo con alguien, pero a mí no me vale ya nadie que no seas tú. Por eso duele la estación más fría del año y por eso tú también dueles. Porque el frío se soporta con el calor que te da una persona en un abrazo y eso, amigo, cuando estás solo no lo tienes.
El invierno está para pasarlo con alguien. O para pasarlo con la soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario