Estoy harta de verte marchar los domingos, de ver cómo regresas los viernes y de cómo me olvidas los lunes. Los días de la semana ya no tienen el mismo sentido desde que has llegado. Que me has roto los esquemas, en vez de romperlos conmigo, y que me has hecho Roma sin pasar primero por París. Y, joder, las cosas no son así. Déjame en ruinas después de hacerme la ciudad más romántica del planeta. Déjame en catástrofe solo si es amor catastrófico y si no vas a cruzar el océano y me vas a dejar sola otra vez.
Estoy harta de decirte hola cuando sé que después vendrá un adiós, y me toca los cojones no tener la seguridad de que después de un adiós siempre habrá un hola.
Y estoy harta de las expectativas, de las formas, del qué dirán y del qué dirás. Estoy harta de tener que comportarme y no poder decirte que te echo de menos, porque eso no tiene sentido. ¿Pero cuándo tiene sentido esta mierda? Se me acaba el espacio, el tiempo y las ideas.
Ya no sé qué escribir si no es sobre ti.
Madrid es bonita.
Le faltamos nosotros en Sol y besándonos en Gran Vía.
Es esta entrada. Es esta la que mas ejemplifica esa forma de pensar que un dia tuviste, o tienes hasta ahora
ResponderEliminarPasando por la gran via, por el metro y todo ello sufriendo por esa magna incertidumbre, esa que nunca deja de acompañarte, esa que, pese a que duela, siempre está ahi, para recordarte, ese no saber que pasará después, esa gran especia que da sabor a la vida, sea dulce o amargo, pasando por la acidez.